MINISTRO HERNANI ACLARA SOBRE LABOR QUE CUMPLE LA POLICIA EN ATAQUE A FISCAL
8 de Febrero de 2009
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Echaíz no puede desautorizarnos
El ministro del Interior, Remigio Hernani, ha sabido ganarse enemigos
desde antes de ocupar el puesto. El reciente respaldo que le dio el
presidente Alan García ha recordado a muchos el espaldarazo que Fidel
Castro le dio a Salvador Allende poco antes del golpe de Pinochet. Pero
a Hernani esas especulaciones lo tienen sin cuidado y está seguro de
que el plan para eliminar la inseguridad ciudadana lo sobrevivirá, pase
lo que pase.
Correo:
¿El gobierno tiene una política de seguridad ciudadana que es respetada
por los sucesivos ministros del Interior o cada nuevo titular improvisa
a su gusto?.

Remigio Hernani: ¡Yo no improviso nada! Hay un
plan, dirigido a reforzar tanto la prevención como la investigación
criminal, elaborado a partir de una tesis que presentamos en un curso
de Alto Mando cuando era coronel de la PNP y que ha sido revisado por
una comisión y validado y enriquecido por los comandantes generales en
los últimos días del año pasado. El Consejo de Ministros ha debatido y
aprobado el plan y ya contamos con una primera partida de 30 millones
de soles para su ejecución.
C: Lo mencionaba porque el nuevo
plan abandona la distritalización impulsada por su antecesor en el
puesto, hace tan sólo un año y, peor aún, alejó a la Policía del
ciudadano común para volver a centralizar funciones...
RH: No es
cierto lo que le han vendido. Lo han envenenado. ¿Cómo se explica que
la incidencia delictiva se haya incrementado 11.5% el último año? ¿Cómo
explica que, en las recientes encuestas, dos de cada tres agraviados
señalen que denunciar un ilícito es inútil, que tres de cada cuatro
declaren que la delincuencia aumentó y que el 95% de la población se
sienta poco o nada segura? Todo eso hizo necesario tomar al toro por
las astas y rediseñar, que no es lo mismo que eliminar la
distritalización. La inseguridad ciudadana es un círculo vicioso
alimentado no sólo por la desconfianza en la Policía o la falta de una
prevención eficaz, sino también por una investigación policial
ineficaz. Tiene que haber un balance entre prevención e investigación.
Estamos pasando de una organización de tres estamentos dispersos y
burocráticos a una más plana con 10 divisiones territoriales y sus
respectivas comisarías.
C: Pero si se ha pasado de 32 jefaturas
distritales a 10 divisiones, ahora es más difícil para un comisario
efectuar coordinaciones...
RH: Nuestro plan refuerza el rol del
comisario, quien ya no va a depender de un coronel a cargo de la
jefatura distrital y quien era el que disponía de todos los recursos u
ordenaba efectuar un operativo. Hemos recuperado la estructura de la
División de Emergencias y de Tránsito, porque no se puede distritalizar
el tránsito. Se dice que privilegiamos la investigación criminal por
sobre la prevención, porque provenimos de la Policía de Investigaciones
y no es cierto. Lo que pasa es que la investigación estaba abandonada.
Si asaltaban a un periodista importante, la Dirincri resolvía el caso
en el acto. Si asaltaban a Perico de los Palotes no pasaba nada. Al
ciudadano de a pie no le importa que se capturen 50 toneladas de droga,
sino que no le roben las zapatillas a su hijo, que no le roben su
televisor, que las pandillas no conviertan el barrio que habita en su
feudo.
C: ¿Por qué si se pretende recuperar la labor de
investigación no se hizo más labor de inteligencia durante el desalojo
del Santuario de Pómac?
RH: ¡Por supuesto que hubo inteligencia! En
esta sala nos reunimos con el ministro del Ambiente (Antonio Brack) y
planificamos una operación para la cual teníamos el personal
suficiente. La presencia de francotiradores en un desalojo no tiene
antecedentes.
C: ¿No le molesta que congresistas del propio partido de gobierno reclamen su salida?
RH:
Bueno, usted sabe que ese congresista (Edgard Núñez) siempre tiene
posiciones discrepantes. Cuando se creó el Forsur también emitió
comentarios incendiarios y ahora opina y acusa sin pruebas. El
Ministerio del Interior siempre es conflictivo. Nuestras decisiones
pueden afectar a personas con poder económico. Acá hay que pisar
callos. Hemos quebrado el monopolio que existía en el traslado,
almacenaje y distribución del combustible y también en la compra de
remedios para la Sanidad Policial. Existían 22 grifos en Lima,
designados a dedo y ahora va a realizarse un concurso para los próximos
cuatro meses y luego vamos a convocar a una gran licitación e
implementar nuevos sistemas de control, como horarios diurnos para la
carga de combustibles, chips y odómetros nuevos en las patrullas,
cámaras de vigilancia en los grifos, etc. También hemos creado un
organismo de inteligencia dentro de Inspectoría General.
C: ¿Y que hay de los callos internos? El ex director Eduardo Pérez Rocha lo acusa de dedicarse a arreglar asuntos personales...
RH:
Soy sumamente antipático, pero no puede ser posible que si un ministro
al retirarse de la cartera tiene seis meses de seguridad; un director
de la Policía, al retirarse, tuviera 3 años de seguridad más 10 galones
diarios. Eso es inmoralidad. Yo lo he reducido a 3 meses y 5 galones
diarios. También hemos investigado adquisiciones sobrevaloradas para
las escuelas de Policía. Si un servicio higiénico costaba como diez,
pagaron como catorce. Esas cosas lógicamente sacan roncha, pero yo no
encubro a nadie.
C: ¿Así se puede ver perjudicado el ex ministro Alva Castro?
RH:
Si repercuten o no es independiente de la lucha contra la corrupción.
Si ocurren durante mi gestión tengo que darlo a conocer y denunciarlo.
C:
¿No se siente desautorizado cuando la fiscal de la Nación, cuya función
es conducir la investigación de los delitos, discrepa de las
conclusiones de la Policía sobre el supuesto atentado?
RH: Para
nada. La doctora Echaíz puede dar sus puntos de vista, pero no puede
desautorizarnos porque las investigaciones de la Policía son vistas
directamente por sus propios fiscales. Además, nosotros seguimos
trabajando sobre tres hipótesis: amenaza, intento de asesinato y delito
contra el patrimonio. Lamentablemente, en investigaciones que deberían
ser reservadas, la prensa obtiene información parcial y saca
conclusiones. Ni siquiera la prueba de absorción atómica practicada al
sospechoso sería suficiente.

